Mis ventanas

Hoy estoy melancólica porque no pienso en viajes sino en ventanas. En las horas -con todos sus pensamientos- que me he tirado tras ellas imaginando, recordando, mirando el paisaje que jamás volví a ver.
El de ahora es luminoso, soleado, con parque, río, puente y, a 50 metros, mar. Pero en él veo un cielo gris. Una ciudad encapotada con chimeneas de cuentos y Peter Pan. La sombra de la iglesia de Royal Mile al fondo y urracas negras volando entre ambas iguales a las de la malvada de la Bella Durmiente. Es la ventana del fregadero de la cocina que ejercía de salón. Fregando frente a sus sucios cristales pensaba en cosas por hacer: bajar a la lavandería con mi amiga china; convencer a su amiguito alemán para llevarnos y traernos la compra del Tesco; estar a las seis lista para servir el banquete del Rugby; preparar la entrevista para la cantina del hospital… Continúa leyendo «Mis ventanas»



Había una vez, hace muchos, muchos años, una Princesa que vivía en el gran Castillo del
