Curiosidades de Benidorm, ‘el infierno’ según cierto obispo

L’actriu-francesa-Pascale-Petit-a-la-platja-de-Ponent-1965Uno va a Benidorm porque quiere playa a un precio asequible. Luego llega y se encuentra con un auténtico parque temático. Playa hay, pero también un desfile de personajes y escenas curiosas: ir y venir de sillas motorizadas con jubilados de toda Europa pululando como hormigas desnortadas; Grupos de solteros y solteras más alegres aún sorteando a los pensionistas de pub en pub por Levante; la sala Benidorm Palace (el Molin Rouge español); y la del Acordeón, más joven que hace 30 años, cantando frente a colas de “imsersos” mirándola tras el cristal de la calle Gerona.

Pocos visitantes imaginan que la ciudad del “destape” tuvo un pasado serio con huellas que se remontan a la conquista Cartaginesa cuando formó parte del territorio Bizantino. O la otra reconquista, cuando también fue Castilla. No saben que en el XVIII alguien lo describió en un libro como lugar donde habitaban personas de sospechosa longevidad y menos que en el XX un obispo quiso colgar a su entrada el cartel “El Infierno” por permitir a las féminas lucir el lujurioso bikini.

544567_3667546614220_590913421_nDesde la «Palmera» (plaza de la Creu), mirando hacia un corvado puente, uno debe empezar el recorrido histórico imaginando una vaguada. Por ella iba la via romana ‘Dianium’ que comunicaba asentamientos costeros. Según cuentan, su trazado pudo reutilizarse para crear el primer camino que conduciría al desaparecido castillo del viejo Benidorm.

el lugar que fue vaguada y paso de la via romana
el lugar que fue vaguada y paso de la via romana

El castillo estaba en lo que ahora tiene tal nombre pero es un mirador de blanca balaustrada ubicado sobre el peñón que separa las playas de Levante y Poniente. Unos cañones decorativos indican lo que fue (aunque no son los reales, pues esos se encontraron hace poco tirados en un cementerio local).

mirador2
antiguo castillo
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antiguo castillo

No era el de Benidorm un castillo al uso de gran señor y servidumbre, sino una fortaleza defensiva cuyo objetivo tampoco era defender la tierra, sino el mar. La bahía refugiaba naves que necesitaban repostar o resguardarse y para ellos se pensó la atalaya, desaparecida hace más de dos siglos en un bombardeo inglés producido en 1812 durante la invasión francesa que dejó el fortín en ruinas (hasta que en 1928 se reformó como plaza-mirador).

Bajo él está el puerto. En éste se ven aún raíles oxidados cara al mar. Portaron las piedras, probablemente salidas del Tossal ibero de La Cala, para formar el espigón y puerto actual.

pescadores benidormFrente al lugar de partida de barcos a la isla, pueden verse, como curiosidad, los últimos barcos pesqueros de Benidorm. Uno lo lleva una familia de El Campello. Otro, el último pescador en activo nacido en la villa, Jose Miguel Martínez. Su familia es parte de la historia marinera del pueblo junto a la de otros cuyos nombres están en plaquitas de cerámica de una placilla casi invisible en la entrada del puerto. No en vano, aunque la Cofradía de Pescadores de Benidorm sobrevive con 2 barcos, cuando se fundó en 1921 tenía medio centenar. (Eso si, nunca hubo lonja y hoy el género se vende en Altea).

Benidorm, vista desde lo alto del tossal que fue ibero
Benidorm, vista desde lo alto del tossal que fue ibero

Por Poniente llegamos a La Cala. A la urbanización Mont Benidorm, sobre otro peñón saliente al mar. Los bungalos destruyeron la mayor parte de un yacimiento íbero en los 80. En los últimos tiempos se está excavando y estudiando este Tossal en el que veneraban a la diosa Tanit.

En la otra punta de Benidorm, en el parque natural Sierra Helada, está un Bien de Interés Cultural: La Torre Punta del Cavall. Formó parte de la red de torres defensivas de la costa en el siglo XVI ante el hostigamiento de los piratas berberiscos que llegaban en busca de esclavos. Próxima a ella está la Cruz.

Se puso (la original, la de ahora no lo es) hace más de medio siglo en una misión evangelizadora que tenía como objeto demostrar que el alma de la villa no era tan pecadora como le atribuía su fama, convertida en “libertina” con la bula franquista lograda por el alcalde Don Pedro Zaragoza para que las extranjeras lucieran bikini. Digital StillCamera

La cruz fue llevada a hombros en 1961, evitando con ello que un obispo cumpliera su amenaza de poner un cartel a la entrada del pueblo diciendo: “El Infierno”. Hoy se quedaría clavado de espanto al saber que es un enclave que igual sirve para darse achuchones, hacer botellones, descansar en rutas senderistas, lanzar cenizas de seres queridos o rodar pelis porno…

puntos

PD. La Asociación Marina Histórica organiza rutas en las que descubrir estas historias. Las impulsa la Concejalía de Cultura, que al fin cuenta con una concejal que trabaja para rescatar de verdad el patrimonio histórico de esta moderna ciudad.

12 thoughts

  1. LA MENTRE DE UN CURA MAS CALENTURIENTA QUE LA DE UNA PERSONA NORMAL DE ESTE SICLO XXI, EL PECADO NO ES LA DESNUDEZ QUE MODELO DIOS, SI NO LA FORMA EN QUE SE MIRA Y LA LUJURIA QUE PONE EN ELLA, LA DESNUDEZ ES HERMOSA Y NO PECAMINOSA LOS ACTOS SI SON BUENOS O MALOS, LA SEXUALIDAD FORMA PARTE DEL SER HUMANO CREADA REPITO POR DIOS Y ESA ES OTRA HISTORIA QUE QUIZAS COMENTE EN OTRA OCASION.

  2. Estuve en Benidorm en el viaje de fin de curso de 8º de la entonces EGB. Recuerdo que en aquel momento me impresionó bastante. Lo que más me gustó fue el baño que nos dimos en la isla, pero vamos que unos chavales de 12-13 años que era la primera vez que podíamos vivir la fiesta nocturna (aunque fuera en la disco móvil del hotel, jaja) no estábamos muy interesados por el pasado histórico de la villa… Desde entonces reconozco que me ha producido bastante repelús. Esa amalgama de hoteles, apartamentos, turismo desmedido, me molesta bastante. Este verano pasamos de vuelta de El Cabo de Gata y me “asusté” con los rascacielos gigantescos en construcción.
    Me ha gustado tu artículo (como siempre), que nos recuerda que no siempre estuvieron ahí esos rascacielos y todo tipo de edificaciones turísticas, que Benidorm tiene un pasado. Muy buenas las anécdotas. Un abrazo!

    1. Benjamín Recacha, como siempre descalificando el skyline de Benidorm y luego dándose palmadas en el pecho alabando Nueva York. Y además, como bien dices, ni siquiera has vuelto por sus calles para encontrar la esencia que divierte a tanta gente y engancha a tantos miles de visitantes. Es lo que tiene hablar desde la ignorancia de no haber estado. Saludos.

      1. Bueno, yo no me he dado palmada en el pecho alguna por Nueva York. No he estado nunca en Nueva York. No me gustan las grandes ciudades, ni las que lo confían todo al turismo. No me gusta el skyline de Benidorm. Y eso es lo que he criticado. En cambio sí que me gusta el enfoque que le da Raquel a su artículo, precisamente buscando esos otros rincones y la historia que no conocemos quienes no vivimos ahí. Lamento que te hayas tomado tan mal mi comentario. No pretendía ofender a nadie, y no creo que sea descalificar expresar mi opinión sobre qué tipo de configuración urbanística me gusta o me deja de gustar.
        Celebro que vivas en Benidorm (o la visites habitualmente) y que la disfrutes. De eso se trata. Saludos.

  3. Estive em Benidorm em duas ocasiões, em 2006 e retornei em 2008. Fiquei encantado com tudo em Benidorm, pretendo voltar em breve…!

    1. Benidorm para mi fue un descubrimiento. Cuando la vi por primera vez pensé “qué horror”, al llevar en la cabeza la postal de una playa de pueblo mediterráneo. Luego te das cuenta de que el problema no es el lugar, sino como lo imagiste. Benidorm es una Nueva York playera, con rascacielos emblemáticos y accesible a todos. La verticalidad en este caso es perfecta porque no se come el territorio a base de bungalows. Gracias a ello tiene a 15 minutos andando de la playa de Levante un parque natural fabuloso.
      Un sociólogo comparó Benidorm una vez con el McDonalds. El segundo fue pensado para ser un restaurante donde los obreros pudieran ir vestidos con el traje de faena a comer, por un módico precio, algo sustancioso, que les aportara energía. En el segundo caso, se pensó en una ciudad para la clase mediade los 60 y 70, un lugar donde todos pudieran pagarse unas vacaciones que hasta entonces estaban reservadas a los ricos (o en su defecto se pasaban en los pueblos de origen). El concepto, desde entonces, funciona. A mi para trabajar me encanta. No hay día que no sonría viendo algo o alguien pintoresco.

  4. yo, como ciudadana salmantina, que vivo en Benidorm , tengo que decir que me encanta esta ciudad, y disfruto cada día de vivir en ella, pues su buen clima, sus bonitas y confortables playas, su cercanía para moverte de un sitio a otro sin tener que coger coche, y su buenísima ubicación de los edificios , mirando al mar, hacen de Benidorm un lugar ideal para vivir, sin contar que aqui se respira felicidad por los cuatro costados, pues, aqui no hay prisas, la gente sonrie y va feliz por las calles, y eso contagia alegría de vivir.

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