Al Mørketid por una aurora boreal (Svalbard en invierno)

Hubo un tiempo en que la noche era sinónimo de amanecer, de risas, de amigos. Hoy la noche es invierno pese a estar en un lugar donde siempre lleva alguien sandalias.  Es invierno porque al caer el sol, la gente se va a casa, se esconde… No deja de tener su gracia teniendo en cuenta que vine huyendo del invierno, del “mørketid”, de la “estación oscura”. Disfrutando de un anochecer en la playa vuelven sin embargo los mejores recuerdos de aquella negrura literal y, aunque no me mudaría, mañana mismo volaría hacia Longyearbyen para ver, una vez más, una aurora … Continúa leyendo Al Mørketid por una aurora boreal (Svalbard en invierno)

Del Inglés que se arruinó con una Montaña de Mármol

Nuevo Londres. 1912

Ny-London
Ny-London. Svalbard

Relato aquí la última historia rocambolesca que descubrí en Svalbard, más que nada, para dejar que los viajeros descubran algo por su propia iniciativa. Esta historia trata de un inglés que quiso hacerse rico vendiendo una montaña de mármol descubierta en estas islas heladas. Porque no sólo los españoles tenemos un pasado ridículo en el Ártico. Los noruegos también se rieron a carcajadas con otra expedición -de carácter minera en este caso- liderada por el británico Mansfield. Visionario para unos, mequetrefe para otros y estafador para muchos, este empresario inglés confundió Svalbard con El Dorado y tuvo la osadía de fundar un puerto al que llamó Nuevo Londres (Ny-London), muy próximo al asentamiento noruego de Ny-Ålesund, del que estaba convencido que partirían durante años buques llenos hasta la bandera de toneladas de un rosado y atractivo mármol…. Continúa leyendo “Del Inglés que se arruinó con una Montaña de Mármol”

Pyramiden, Ciudad Fantasma

mapa de piramiden
Panel informativo a la entrada de Pyramiden

Pyramiden

Si hay un lugar que provoca un escalofrío es Pyramiden, la ciudad abandonada por la Unión Soviética en medio del Ártico. Dicen que en los años 50 no había un lugar como éste para vivir en toda la Unión Soviética y lo cierto es que no le falta de nada. Hotel, escuela, centro de salud, biblioteca, pabellón deportivo con piscina cubierta y cancha de basket, cine… todas las comodidades que un día, de la noche a la mañana, fueron abandonadas.

Hoy pueden visitarse accediendo al lugar en moto de nieve en invierno o en barco en verano. Puedo asegurar que las sensaciones son algo siniestras cuando se recorren sus instalaciones y se toca alguna de las cosas olvidadas. Es como colarse en un documental de Chernobil.

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Svalbard: Última Batalla de la II Guerra Mundial

004Quien pueda realizar un crucero hacia el norte de Svalbard en verano descubrirá glaciares, ballenas y delfines con cuerpos pétreos como las gaviotas árticas e historias de lo más extrañas. Entre ellas está la de la última batalla contra Alemania de la II Guerra Mundial. Se libró 4 meses después de la rendición del Tercer Reich en un lugar olvidado de camino al paralelo 80ºN donde aún yacen bidones oxidados y restos de una cabaña… Continúa leyendo “Svalbard: Última Batalla de la II Guerra Mundial”

Svalbard en Verano… Navegar tras el deshielo

deshielo

Svalbard en verano es como un desierto rudo y volcánico en el que de pronto ves aparecer colores, de pronto ves desaparecer todo. Al pelarse las montañas de nieve se muestra su piel: rocas deshechas como restos inservibles de mil canteras. Pese al marrón que todo lo tiñe, los glaciares siguen blancos y al norte de la isla pueden verse moles de hielo, pequeños icebergs, navegando sin rumbo sobre el frío mar del Artico, al fin navegable después de meses. Continúa leyendo “Svalbard en Verano… Navegar tras el deshielo”

Españoles al Polo Norte en motocicletas “Bultaco”

Mirando hacia el Polo

Hay un libro titulado “A journey to Svalbard, Polar Territory”, de Christian Kempf, en el que además de fotos de lo más diversas de todo el archipiélago de hielo y roca, encontré la punta del iceberg de una historia tan fascinante y ridícula como inolvidable. La loca y desastrosa aventura de unos amigos madrileños y catalanes que quisieron ser los primeros españoles en llegar al Polo Norte y además hacerlo en motocicleta. Su aventura acabó a los 15 minutos de alejarse del pueblo, Longyearbyen. De su expedición quedó oxidado y empequeñecido un trineo que estuvo expuesto durante años en el exterior del viejo museo de Longyarbyen (desplazado en el 2005 a un nuevo edificio). Continúa leyendo “Españoles al Polo Norte en motocicletas “Bultaco””

Svalbard, entre marzo y mayo

Longyarbyen, Svalbard al final de la primavera

¿ Cuando es mejor viajar a Svalbard, el archipiélago del Ártico a mil kilómetros del polo Norte? Tras haber vivido allí recomiendo entre finales de marzo y comienzos de mayo. Eso supone no poder hacer ningún crucero al norte de la isla, pues hasta junio el mar está congelado, pero puedes hacer excursiones en moto de nieve, en trineos y disfrutar del paisaje helado.

Tras el deshielo -que cada año llega antes- se puede navegar para ver ballenas, morsas y -de lejos y con suerte- alguno de los escasos osos polares que quedan (ojo, no pingüinos, que viven en el Polo Sur, no en el Polo Norte). Pero cuando el desierto helado aún permanece intacto, puedes recorrer sobre trineos tirados por perros y en ‘snowmobiles’ kilómetros de blancas colinas cruzándote con manadas de renos y quizá con algún oso.

En febrero, además, los días empiezan a alargarse hasta que en mayo, a las 12 de la noche hace exactamente el mismo sol que a las 12 del mediodía (aunque la sombra pende del lado opuesto). En julio la sombra no varía. El día es interminable y se hace imposible distinguir entre las tres de la madrugada o de la tarde, hasta el punto en que los pájaros no cesan de trinar durante todo el verano sea la hora que sea, lo que resulta bastante irritable si vives allí. En invierno, sin embargo, el ruido cesa. Llega el silencio en cuanto paras el motor de la “scooter” y entonces, si comes una galleta, crees estar haciendo rugir la tierra. Continúa leyendo “Svalbard, entre marzo y mayo”