Una mañana en el Museo Arqueológico de Alicante

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Varios años viviendo aquí y hasta el otro día no visité el MARQ, el Museo Arqueológico Provincial de Alicante, perfecto para pasar una mañana entretenida y la mar de didáctica.

El museo, antiguo hospital, está a dos pasos de la parada del Tram, pero fuimos en coche con la idea de visitar después otros dos enclaves que gestiona la institución: Lucentum (la ciudad ibero-romana que está en la Albufereta) y La Illeta (el yacimiento arqueológico dels Banyets, en El Campello). Al final solo vimos el museo, pues lo tomamos con tanta calma que hasta comimos en su cafetería (que tiene cosas muy ricas a muy buen precio).

museo1Nada más entrar nos introdujimos en el Alicante de un reino de Valencia al que Felipe V impuso las Leyes de Castilla. A través de objetos e imágenes proyectadas en las paredes, viajamos al siglo XIX topándonos con elementos y personajes claves de la convulsa etapa en la que nuestro país intentó, por primera vez, establecer la democracia y la república. Continúa leyendo «Una mañana en el Museo Arqueológico de Alicante»

Ruta de los vigilantes de la playa… del siglo XVI

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Da pereza levantarse un domingo a las 8 de la mañana por gusto. Reconozcámoslo. Si no nos hemos convertido en unos frikis del footing tardío, no nos levantamos ni a por churros con tal de ronronear más en la cama, y menos, para ir de excursión grupal. Lejos quedó la noche en vilo en vísperas de salidas campestres pero ayer, conseguí apuntarme a una que tenía por objeto seguir la pista a los vigilantes de la costa del siglo XVI. Una ruta que transita por un parque natural, entre las torres Bombarda, de l’Albir, y Les Caletes, de Benidorm, y que podría continuarse de norte a sur por todo el litoral mediterráneo, teniendo su parada más inmediata en La Vila Joiosa, con su torre del Aguiló.

Subida en el autobús con otros madrugadores volví a sentir el cosquilleo de la emoción, pese a ir con desconocidos en vez de con compañeros de clase. El transporte nos dejó a todos a la entrada del camino que conduce al faro del Albir (l’Alfàs del Pi, Alicante). Allí tomó la palabra Cesar Evangelio, voluntario historiador de la asociación Marina Histórica.

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Con una memoria para fechas y batallas prodigiosa, César nos habló del entramado que montó Felipe II para defender su imperio. Así, dijo que las torres que siempre existieron con este rey se perfeccionaron para formar parte de una geoestrategia que buscaba dominar el mundo. Ahí es nada. «La costa era como una muralla del imperio, una red integrada de torres que ya no solo podían defender, sino que contraatacaban», explicaba el historiador. Añadió, además, que invertir en esta frontera defensiva no fue su primera opción. Primero tuvo que errar el tiro intentando combatir contra todos, hasta que visto que sus ataques terminaban con fatales finales para las tropas españolas, pensó que lo idóneo era salvaguardar las fronteras y dejarse de aventuras arriesgadas (como ya haría, años antes, Fernando de Aragón conquistando Melilla… otra historia).

El caso es que aún hoy podemos ver el entramado de torres por la costa, pues incluso tras firmar la paz con los turcos, en 1580, siguieron utilizándose muchas hasta al menos el siglo XIX. Tras la explicación, partimos a un ritmo bien animado a ver una de esas torres. Mentiría si dijera que no sabía lo que iba a ver, pues ya he visitado la Bombarda y su faro anexo varias veces, pero siempre, siempre, averiguo algo nuevo.

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La guía, Paula Doncel, fue la encargada de tomar el testigo junto al monumento. Para entrar en materia explicó primero la diferencia entre pirata y corsario, que como su nombre indica, solo eran distintos por la patente de corso o permiso real que tenía el segundo en robar por donde le viniera en gana con veloces barcos llamados «fustas».

Recordó que los vigilantes de estas «playas» debían estar ojo avizor tanto a los corsarios como a los piratas argelinos, y que de ahí vino la expresión «ver moros en la costa». Además, apuntó que de tanto ahumada hecha con esparto (método que usaban para comunicarse entre las torres, como en el Señor de los Anillos), se quedó la zona casi sin esta planta autóctona.

Y de plantas, y faunas, nos seguirían hablando cuando recorrimos la legua que separa la Bombarda de la torre Les Caletes de Benidorm. Allí, tras repasar César los devenires del BIC benidormense, tomó la palabra el vigilante del parque natural de Serra Gelada, JuanJo Mascarell, para hablarnos de otro patrimonio mucho más vivo. Continúa leyendo «Ruta de los vigilantes de la playa… del siglo XVI»

Curiosidades de Benidorm, ‘el infierno’ según cierto obispo

L’actriu-francesa-Pascale-Petit-a-la-platja-de-Ponent-1965Uno va a Benidorm porque quiere playa a un precio asequible. Luego llega y se encuentra con un auténtico parque temático. Playa hay, pero también un desfile de personajes y escenas curiosas: ir y venir de sillas motorizadas con jubilados de toda Europa pululando como hormigas desnortadas; Grupos de solteros y solteras más alegres aún sorteando a los pensionistas de pub en pub por Levante; la sala Benidorm Palace (el Molin Rouge español); y la del Acordeón, más joven que hace 30 años, cantando frente a colas de «imsersos» mirándola tras el cristal de la calle Gerona.

Pocos visitantes imaginan que la ciudad del «destape» tuvo un pasado serio con huellas que se remontan a la conquista Cartaginesa cuando formó parte del territorio Bizantino. O la otra reconquista, cuando también fue Castilla. No saben que en el XVIII alguien lo describió en un libro como lugar donde habitaban personas de sospechosa longevidad y menos que en el XX un obispo quiso colgar a su entrada el cartel «El Infierno» por permitir a las féminas lucir el lujurioso bikini.

544567_3667546614220_590913421_nDesde la «Palmera» (plaza de la Creu), mirando hacia un corvado puente, uno debe empezar el recorrido histórico imaginando una vaguada. Por ella iba la via romana ‘Dianium’ que comunicaba asentamientos costeros. Según cuentan, su trazado pudo reutilizarse para crear el primer camino que conduciría al desaparecido castillo del viejo Benidorm.

el lugar que fue vaguada y paso de la via romana
el lugar que fue vaguada y paso de la via romana

El castillo estaba en lo que ahora tiene tal nombre pero es un mirador de blanca balaustrada ubicado sobre el peñón que separa las playas de Levante y Poniente. Unos cañones decorativos indican lo que fue (aunque no son los reales, pues esos se encontraron hace poco tirados en un cementerio local).

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antiguo castillo
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antiguo castillo

No era el de Benidorm un castillo al uso de gran señor y servidumbre, sino una fortaleza defensiva cuyo objetivo tampoco era defender la tierra, sino el mar. Continúa leyendo «Curiosidades de Benidorm, ‘el infierno’ según cierto obispo»

Tiempo de Castañas. Asar «Calbotes» en Montemayor

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MªJesús recogiendo castañas

Castañas asadas. Es el sabor del otoño, del invierno, de Madrid con frío, de mi infancia. Tengo las castañas tejidas en la mente con recuerdos de mi abuelo, de mi madre y de mi hermano. El siempre fue un incansable asador de castañas. Ella jamás se ha podido resistir a comprar un cucurucho en cualquier puesto de calle. Y con Saúl disfruté de una memorable pirotecnia casera al querer imitar al abuelo metiendo en un horno un generoso puñado sin darles antes el corte… BOOOM, BOOOM, BOOOM…  Hasta voló el paño que pusimos encima cuando las liberamos del aparato tronador.

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Pese a todo, nunca he ido a recoger castañas. Una pena cuando parte de mis orígenes está en un castañar: el antaño Señorío de Montemayor del Río.

Dicen que no se puede entender esta tierra sin el castaño. Los Caminos del Paraíso (folleto del lugar) explica literalmente que «más que un árbol es un dios proveedor a quien se venera y cuida con mimo, fundamental en una dieta de supervivencia y base durante siglos de las principales industrias de la villa». Hoy, como comprobamos este verano, lo de la principal industria está aún vigente con 15 artesanos  de cestería entre sus menos de 400 habitantes.

Pero el tiempo de castaños no era entonces, sino ahora. Los frutos están al alcance de la mano para ir a recogerlos al tiempo que uno se deja llevar por un paisaje que muda colores a diario.

la viña del mirador de Chari
el mirador de Chari. 😉
El día clave para ir a coger y asar castañas -que aquí llaman «Calbotes»- de forma grupal, es el de Todos los Santos. La víspera se visita el cementerio, para limpiarlo y ponerlo bien bonito, y el día 1 de noviembre para acudir el pueblo entero a poner flores a los seres queridos (tras la misa de rigor). Continúa leyendo «Tiempo de Castañas. Asar «Calbotes» en Montemayor»

Alcoy y su font Roja (Día 2)

La elegancia de la ciudad de Alcoi, con sus edificios modernistas  y su ejemplar pasado industrial, está acorde con el imponente paisaje natural. Destaca en él el Parque Natural del Carrascal de la Font Roja, un bosque generoso y frondoso que en coche está a solo 15 minutos del centro. Su «centro de interpretación» está a 11 kilómetros del casco urbano «partiendo por la carretera AP2001 de acceso a la Font Roja situada a la salida de Alcoy en dirección Alicante por la N-340», como bien indica su web de turismo. El centro no tiene gran interés en su interior, pero … Continúa leyendo Alcoy y su font Roja (Día 2)

Alcoy, mucho Más que una Ciudad Entre Montañas

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Ocupada desde tiempos inmemoriales, Alcoy o con «i» latina según gusten, es una de esas ciudades que te cala por varios motivos: su entorno, su historia, su cultura, su gente… La vista que se presenta nada más pasar el valle es espectacular, rodeada de verdes montañas se aprecia toda la ciudad como colocada con mimo, tranquila, sosegada.

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Barranc del Sint
Barranc del Sint por donde apareció San Jorge

Se llega (si se viene de Alicante) por el conocido como “Barranc de la Batalla”, lugar donde tuvo lugar la batalla entre moros y cristianos en la que el caudillo moro Al-Azraq quiso reconquistar la ciudad y donde, según la leyenda, San Jorge se apareció en su caballo lanzando flechas para ayudar a los defensores cristianos, impactando una de sus saetas en el propio Al-Azraq. Todos los años, a finales de Abril la ciudad reproduce estos acontecimientos históricos en sus fiestas de Moros Y Cristianos declaradas de Interés Turístico Internacional.

tirisitiLa visita la iniciamos en el Centro de Interpretación Turística de la ciudad, llamado Explora (1€), donde la muestran desde sus orígenes dando un recorrido por su vasta historia, su cultura y sus tradiciones. Se trata de una perfecta carta de presentación de lo que Alcoi nos iba a mostrar. Tras recorrer las instalaciones de la otrora fábrica textil y descubrir al amado tanto por niños como mayores “Betlem de Tirisiti”, encaminamos nuestros pasos al Museo Provincial de Bomberos.

Vistas desde el centro de interpretación del puente de San Jorge
Vistas desde el centro de interpretación del puente de San Jorge

Durante el recorrido pudimos contemplar los restos del lienzo de la muralla que rodeaba Alcoy Continúa leyendo «Alcoy, mucho Más que una Ciudad Entre Montañas»