La Noche más Larga del verano: el Cambio de Hora

paraiso
Anochecer en la playa Paraiso. R.L.

Ya ha pasado la noche más larga, la mejor noche del verano de octubre. Así veía yo la madrugada en la que a las 3 eran las 2. Gracias al cambio de horario podía disfrutar de 60 minutos más de diversión en los tiempos en los que el “toque de queda” estaba fijado, precisamente, a las 2 de la madrugada.

Aunque por este tiempo en la sierra de Madrid ya hacía fresco, para mi esta noche marcaba además el final del verano. Salíamos aún los pocos que quedábamos de ese grupo que se reencontraba cada agosto para pasar las vacaciones en Villalba. Después, cada uno retornaba a su Madrid: para unos el de Salamanca, para otros el de Argüelles, para otros el de Moratalaz… como si viniéramos de una ciudad diferente.

Desde entonces, cuando toca cambiar la hora, recuerdo aquella noche feliz. Ahora también me hace feliz echar el tiempo atrás una hora, aunque es para dormir más. Lo que no sabía era de dónde venía la medida. La he descubierto en un artículo del periodista Juan Díaz en sus “Benidormerías“. Resulta que lo de cambiar la manilla del reloj viene de Benjamín Franklin, el del pararrayos, quien no contento con sus muchos inventos, ideó y propuso un horario matinal que obligara a los vecinos de París a levantarse más temprano, reforzando la medida con una tasa que gravara el uso de las persianas. Para Franklin los parisinos eran algo improductivos por un motivo: no levantarse al alba.

La propuesta no prosperó pero sirvió de germen para que el mundo se replanteara el cambio de horario a fin de producir más aprovechando las horas de sol. En todo caso, el descubrimiento de la tasa de las persianas me da por pensar. ¿Haría caso el norte de Europa a Franklin y por eso no las utilizan? Por que ese es otro misterio. No utilizar persianas donde los días se alargan en verano hasta el infinito y más allá  no es crear seres productivos, sino insomnio. Y hay otra cuestión, ¿sería el carácter del sur distinto sin persianas? 😉

2 thoughts

  1. Sin persianas estaríamos achicharrados, los sesos recalentados, uff, ¿qué sería la vida sin persianas 🙂 En el norte no tienen que protegerse del sol, al revés, aprovecharlo al máximo, pero en el sur o te proteges o lo pasas mal. Saludos.

    1. Lo cierto es que con persianas se vive mejor arriba y abajo. ¿Te imaginas no tener persiana y que a las 3 de la mañana haya un sol igualito que a las 3 de la tarde? Un horror, al que se sumaban los perpetuos cantos de los pájaros… 😉

Comentarios o sugerencias?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s