Lo llaman «Realidad Aumentada» pero es magia. Las guías recién estrenadas del Museo al Aire Libre de la Villa Romana del Albir (Alfaz del Pi) te permiten avanzar sobre el yacimiento en una doble dimensión: presente y pasado (tan remoto como las propias termas). Tras dos años y medio de estudio, los técnicos de la Universidad de Alicante han logrado crear una aplicación que permite la visualización virtual en 3D de cualquier elemento incluso si está en un entorno al aire libre. El deseo por crear esta aplicación surgió al querer utilizar una similar a otros museos cerrados de Europa y encontrar … Continúa leyendo Mágia en las Termas Romanas del Museo del Albir (Alfaz del Pi)
El Ayuntamiento de Altea, el Parque Natural de la Serra Gelada y el Centro de Buceo Greenwichdiving, vuelven a ofrecer para este verano un calendario de salidas guiadas desde cuatro playas de Altea, que ponen en valor y dan a conocer la riqueza y biodiversidad del fondo marino a través de la práctica del snorkel. Estas rutas guiadas. consistentes en un paseo por la superficie del mar, provistos de aletas, gafas y tubo de respiración, están indicadas para cualquier edad y condición física y son un complemento cultural y ambiental a toda estancia turística o para cualquier amante de la … Continúa leyendo Nueva edición de las Rutas de Snorkel en Altea
El domingo nos convertimos en piratas participando por primera vez en una actividad que nos fascinó llamada «La Herencia de Sinclair» organizada en la costa de Villajoyosa (Alicante) por la asociación Azarkia (en colaboración con la Concejalía de Juventud). Se trataba de una salida de Rol en Vivo, juego en el que cada uno representa un personaje y como tal ha de alcanzar un objetivo.
El domingo, esos personajes formamos grupos y como tales competimos para encontrar el tesoro perdido de Edmond Sinclair. Edmond fue el pirata más temido de la ruta Europa – América y llegó a viejo -con familias repartidas por los puertos- inmensamente rico. Un día desapareció con su tripulación y barco, «El Errante Agónico», sin dejar rastro…
Cuentan que años después sus hijos recibieron mapas del tesoro de su padre. Leyenda que sirvió para convertirnos a unos 50 participantes en capitanes, espadachines y navegantes para brincar entre rocas y acantilados para encontrar el afamado botín.
Tras organizarnos en grupos de 5 los masters de la actividad nos repartieron los personajes bajo cuya personalidad deberíamos sortear pruebas y acertijos, empezando con la lectura de las coordenadas de un mapa que demostraron lo poco que usamos los GPS…
El capitán era el único que podía leer el mapa, como heredero directo del temido pirata. En la misión le acompañaban el «navegante», inteligente y calculador, hábil en la lectura de mapas y coordenadas. También iba en el grupo un artillero, quien salido de una taberna mugrienta decide sumarse en la aventura para decidir qué hacer con su vida: convertirse en pirata o en soldado. Finalmente el grupo lo forma un médico y un espadachín que odiaba que le miren por encima del hombro…
Creyéndonos cada uno nuestro papel, y provisto de las armas que cada uno podíamos llevar (datas, espadas o pistolas), arrancamos el juego para «pescar» una llave sin la cual no hubiéramos podido avanzar monte arriba.
Con tal útil brincamos hacia las colinas de la Colada de la Costa,senda que discurre en paralelo a la línea del mar por una antigua vía pecuaria que une la playa del Torres de Villajoyosa con La Cala de Finestrat.
Fuente de llamada «As de Copas» por su forma, fue trasladada a su actual emplazamiento cuando pusieron la Puerta de la Estación del Norte
Es gratis, agradable y una forma estupenda de pasar el día libre en pareja o en familia. Junto a las bulliciosas calles de Madrid, la capital ofrece una ruta verde, frondosa y para muchos desconocida pese a estar próxima a lugares tan conocidos como la Plaza España o Moncloa.
Arbol del Parque del Oeste
Precisamente del Metro de Moncloa (línea 6) podemos empezar la ruta. Desde su salida se despliega el enorme Parque del Oeste. Se trata de una inmensa zona de praderas verdes y árboles inmensos más propios de un parque inglés que de la meseta. El parque es obra de Alberto Aguilera (hoy calle conocida del distrito de Chamberí que recuerda a un alcalde de Madrid de comienzos del siglo XX). El parque fue campo de batalla en la Guerra Civil, y hoy aún pueden verse algunas de sus trincheras, aunque no el Cuartel de la Montaña sobre el que se construyó la Rosaleda y el Parque de Debot.
Caminando por el parque, en paralelo al paseo del Pintor Rosales, llegamos al comienzo de éste donde en los 60 y 70 los madrileños (sobre todo las parejas de novios) acudían a alguilar, por 10 céntimos, sillas donde pasar el rato «a la fresca». El paseo estaba lleno de antiguos kioscos, alguno aún permanece con similar estética, próximo al Teleférico de Rosales.
El teleférico, que no vive sus mejores días, era una de las actividades más atractivas de Madrid cuando yo era una niña. Mediante cabinas enlaza por los aires con la Casa de Campo regalando unas vistas fabulosas de la ciudad. Precisamente sus vistas fueron impedimento para que fuera inaugurado en las fiestas de San Isidro de 1967, ya que los vecinos de Rosales (una de las calles más glamoursas de la ciudad) se quejaron de que violaba su intimidad.
Como hoy la ruta es a pie, aunque podamos asomarnos a ver las míticas cabinas, continuaremos camino cuesta abajo por Rosales, atravesando las explanadas verdes del parque hasta llegar a la fuente de Juan de Villanueva, ubicada entre el Paseo de Camoens y la calle de Francisco y Jacinto Alcántara. La fuente, según me explicó mi padre, era llamada «de Príncipe Pío» y «As de Copas». El segundo término por su forma y el primero por su ubicación original, justo en el lugar donde ahora está la Puerta que encumbra la plaza de la Estación del Norte.
La Rosaleda
Hacia ella nos dirigiremos. Pasamos antes frente a un retén de la Policía Local montado en una de las antiguas fábricas de cerámicas de la zona, y atravesamos La Rosaleda. En primavera es un lujo pasear por ella. Probablemente sea el parque de España con más rosas y más variadas. La rosaleda se construyó entre 1955 y 1956 siguiendo los deseos del Jardinero Mayor de Madrid en 1915, Cecilio Rodríguez. Según explica el panel de la entrada, realizó una rosaleda -en el Parque del Retiro- al estilo de las que ya existían en otras ciudades como París, Roma o Ginebra, inspiradas a su vez en el Jardín de Rosas de la Emperatriz Josefina, la mujer de Napoléon. El de Madrid es además sede, desde su inauguración, del Concurso Internacional de Rosas Nuevas de la Villa de Madrid (que suele celebrarse en mayo, en medio del intenso aroma de las rosas).
Tras atravesar el jardín se llega próximo a donde estaba el Cuartel de la Montaña y después, ya callejeando por el Paseo del Rey se llega a la Estación del Norte de Príncipe Pío. Ahora parte de la vieja estación es un centro comercial, pero parte continúa en el olvido. Una pena, a finales del siglo era cabecera de la línea férrea que enlazaba Madrid con la frontera francesa a través de Castilla León, Asturias, Cantabria y el País Vasco, sobre todo para proporcionarcarbón del norte al incipiente desarrollo industrial de la capital, así como otros alimentos frescos. En todo caso, tras la Guerra Civil quedó en muy mal estado, ya siendo usada solo para los trenes de Cercanías.
Estación del Norte de Madrid
Llegados a la Puerta de Príncipe Pío estamos a un paso de entrar en la mítica Casa de Campo.
Los buceadores ya pueden visitar el pecio romano de Villajoyosa, en cuyas bodegas se encontraron miles de ánforas y varios lingotes de plomo. Vilamuseo en colaboración con la empresa Alisub organizan inmersiones al antiguo navío dentro del proyecto de investigación Bou Ferrer. Son visitas autorizadas por la Generalitat Valenciana que se podrán hacer durante los meses de julio y agosto de este 2014.
Para visitar el yacimiento submarino hay que tener la titulación de buceo, documentación (federación, reconocimiento médico, etc) y colaborar con el Proyecto Bou Ferreren la campaña de excavaciones arqueológicas de 2014 con un donativo de 35 euros, al que hay que sumar otros 35 € por gastos de inmersión (llenado de botellas, traslado en zodiac, etc.) que se abonará al Club colaborador Ali-Sub (Villajoyosa).
Un año más los noruegos residentes en la Costa Blanca salieron ayer a la calle ondeando su bandera para celebrar su constitución y por extensión su independencia de Suecia a inicios del sigl XX. Si el año pasado acompañamos a los noruegos en l’Alfas del Pi, este año lo hicimos en Villajoyosa… Continúa leyendo «17 mai i Villajoyosa, Noruega sale a la calle»
Son mucho más que folletos y carteles. La exposición que la Biblioteca Nacional mantiene hasta el 18 de mayo es un auténtico viaje a través del tiempo. En abril, al poco de inaugurarse, hablé de su contenido en el blog cuando aún no había podido verla. Hoy, tras la oportuna visita, puedo decir que te adentras en un mundo que parece irreal. Un mundo en el que España fue ajena al turismo, una época en la que comenzó a tontear, como una novata, con su principal industria. Y es que en el siglo XVIII este era un país para viajeros osados que se arriesgaban a vérselas con bandoleros y terribles comunicaciones, mientras en otros lugares los europeos viajaban confortables durante meses o años para disfrutar con sus «grand tours», los grandes viajes que dieron concepto a la palabra «turismo».
Aquella España de decadencia es la que se aprecia al inicio de la exposición con un grabado de una ruina de Alhambra hasta la que algunos intrépidos e intelectuales ingleses lograban llegar con dosis de inconsciencia. Británicos gracias a los cuales se irían escribiendo, durante el XVIII y XIX, los primeros libros de «contenido turístico» de nuestro país, como Richard Ford (Hand book of travellers of Spain) o George Sand, pseudónimo de la autora de A Winter in Mallorca.
Aquellos primeros libros, junto a los primeros mapas, que ellos mismos perfilarían, se ven junto a un «pasaporte de interior» que debían presentar ante las autoridades. Al parecer se empezó a entregar ante el creciente interés que los europeos fueron mostrando en descubrir nuestro inhóspito país. ¿El motivo? El romanticismo y lo que hoy llamaríamos «La Roja«. España se había resistido de forma heroica a la invasión francesa y, aunque el país terminó invadido, los españoles no pararon de dar guerra haciendo que los de fuera quisieran saber cómo era el país de esos hombres de coraje que inspiraban grandes relatos… (se cuenta que hasta un escritor al que apodaron «Jorge El Inglés» decidió vivir junto a bandoleros para conocerlos mejor).
El viaje a través del tiempo llega a los avances en el transporte entre 1855 y 1920. Primero, los grandes y lujosos cruceros (el Reina María Cristina era de la Compañía Trasatlántica Española y hacía el trayecto entre Santander y Southampon); tras la Gran Guerra, las primeras líneas aéreas civiles (la primera española, en 1921, enlazaba Sevilla y Larache, que aún era español (no era Iberia sino Líneas aéreas postales), y luego los avances en el ferrocarril y las carreteras. Esto último promovido sobre todo por la reina. Gracias a la psoriasis de Isabel II la gente comenzó a buscar la playa para sus descansos. Los médicos se lo recomendaron para que mejorase en su dolencia y de ahí surgieron las casas de baño y los balnearios, sobre todo por el norte de España (asidua a visitar el Cantábrico). Continúa leyendo «Orígenes del Turismo en España. Madrid»
Vistas del anfiteatro de Tarragona desde la terraza del hotel
Tarragona, Tarraco para romanos, Kesse para los Cissetanos (tribu Ibera que habitaba la zona), ha sido desde tiempos remotos lugar importante como atestiguan, no sólo sus restos arqueológicos, sino la historia que va ligada a estos. Desde la era de la expansión comercial Fenicia y Griega por el Mediterráneo, esta tierra ha tenido suma importancia no sólo como mercado, sino que fue clave en la conquista romana de la Península, llegando a ser capital de la Hispania Citerior o Hispania Tarraconensis. Por ella han pasado desde Cónsules a Césares y su entorno esconde maravillas para el turismo, lo que le valió la declaración de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO en el año 2000.
Pero no sólo de restos romanos vive Tarragona, la ciudad encierra otras “sorpresas” en forma de casas Modernistas, fachadas, la Catedral y un largo etc de callejas por las que perderse y dejar pasar el tiempo, a ser posible con un buen vermut con su sifón.
La estancia puede ser de 3 noches con sus correspondientes días… pero aconsejamos añadir otro para visitar la localidad de Montblanc (la de la leyenda de San Jorge y el dragón, a apenas 40 kilómetros) y el Monasterio de Santa María de Poblet, ambas visitas muy pero que muy recomendables. (Ojo, si ya se puede alargar la estancia una semana en Tarragona también se puede disfrutar de sus playas y de sus rutas más tranquilamente).
El Plan fue de 4 días:
Día 1.-Tarraco Romana: Foros Imperiales, Anfiteatro, Pretorio Romano, Circo Romano…
Día 2.- Tarraco Romana exteriores: Acueducto, Villa Centcelles, Torre Escipiones, Cantera…
Día 3.- Catedral, casas señoriales y Tarragona Modernista.
Dia 4.- Montblanc y Santa María de Poblet.
DIA 1. Tarragona Romana
Después de acudir a la oficina de turismo y pertrecharnos con el correspondiente mapa de la ciudad y marcar las localizaciones más importantes, comenzamos visitando el Foro Romano. Tarraco tuvo dos foros, el del municipium (foro de la colonia) y el foro provincial. Nosotros nos encaminamos al de la colonia. En él se pueden observar las calles enlosadas, los templos, la basílica, las tiendas, el alcantarillado, depósitos de aceite y un largo etc de restos que muestran cuan monumental llegó a ser la capital de la Citerior.
No excesivamente lejos se encuentra la necrópolis Paleocristiana. Tras su visita nos dirigimos al Anfiteatro, posiblemente la niña bonita de la ciudad. A orillas del Mediterráneo, simplemente espectacular. Construido en el siglo II d.C. aquí fue martirizado San Fructuoso, motivo por el cual se levantó en el siglo VI una basílica visigoda para conmemorar al santo y sobre ella, con posterioridad, la Iglesia medieval de Santa María. Lo mejor es sentarte en el graderío y dejar que fluyan los pensamientos escuchando el mar. No los dejamos que fluyeran mucho tiempo pues quedaba aún mucho por ver y además tuvimos la suerte de contar con unas vistas al anfiteatro también espectaculares desde la terraza del hotel (el Husa Imperial Tarraco).
Lo siguiente: los restos del Circo. Como ya hemos comentado antes, Tarraco era (y es) monumental. En él los tarraconenses podían contemplar carreras de bigas o de cuadrigas (según fueran 2 o 4 los caballos que tiraran del carro, nunca mejor dicho). Tras acceder a él por su grandiosa fachada, accedimos a las bóvedas que sustentaban el graderío y entramos en un largo corredor iluminado. Tras salir, nos topamos con los primeros restos del enorme foro provincial. Poco de él ha pervivido hasta nuestros días, no en vano sobre él se levantó la Tarragona medieval y la moderna y la actual. Eso sí, en pie aún el edificio del “Pretorio”, convertido ya en la Edad Media en castillo del rey. En su interior alberga el museo arqueológico, principalmente romano donde se debe pasar un buen pero buen rato observando todos los restos allí expuestos: anclas de barcos, ánforas, estatuas y por encima de todo, los mosaicos…
A la salida, nada mejor que un buen vermut del lugar, con sifón y aceitunas, para refrescarse y coger fuerzas para la siguiente “etapa romana”. (Por cierto, hasta el 25 de mayo un montón de establecimientos ofrecen tapas, menús y platos elaborados con menús romanos).
Mientras seguíamos hacia el acceso a las murallas romanas los restos del foro y demás seguían apareciendo a nuestro paso y no solo como tales restos sino incluso como sustento de fachadas y elementos constructivos modernos.
Hace más de un siglo un sellor llamado Juan Bautista Berenguer, botánico, regresó a su Callosa d’En Sarrià con un exótico fruto traído del Japón, el Níspero. Hoy, la localidad de la montaña alicantina es el mayor productor de Níspero del País (produce un 90% del que se consume). Por eso, con el auge de las jornadas gastronómicas de unos años hasta ahora, Callosa decidió dedicar su «Mostra de Cuina» a su fruto estrella, el Níspero. Este año ya van por las séptimas jornadas que celebrarán del 9 de mayo al 8 de junio. En las jornadas participan restaurantes del municipio que … Continúa leyendo 7ªMostra de Cuina del Níspero 2014 de Callosa : del 9 de mayo al 8 de junio
Este año las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy coincidirán con el Puente de Mayo. Para quien no sepa en qué consisten les remitimos a la entrada que escribimos el año pasado, aunque lo mejor es ir a verlas. Disfrutarlas junto a quienes se emocionan con una tradición que les devuelve a generaciones pasadas, a familiares y amigos con quienes las vivieron intensamente desde la niñez.