Pepitos, Miguelitos y un Molino de Albacete

Siempre he sentido cierta predilección por los bares de carretera, por las gasolineras en medio de la nada, hasta por los coloridos puticlubes que aparecen en medio de la estepa castellana. Creo que son auténticos nichos de historias… o al menos las despiertan al verlos pasar rápidos y fugaces.

Al repostar, la curiosidad me pica cuando intercambio un par de palabras con los empleados, a quienes también atribuyo vidas de lo más particulares por el hecho de ir a trabajar a diario hasta lugares que parecen soltados al azar. Algunos, cuando ya ha anochecido, dan para historias de miedo. Otros, más que relatos, infunden un sentimiento familiar.

Es el caso de uno a la altura de Albacete que siempre me alegro de ver. Se llama El Molino y es el más pintoresco que conozco. Sus aspas -inmóviles- se divisan cuando aún queda trecho de autovía para llegar a él. Una vez en su interior, llega el ritual...

Bar El Molino Albacete

Compro una buena caja de Miguelitos (que le chiflan a mi abuela Angelita); Y me quedo -siempre- con las ganas de comprar unas babuchas de piel con borrego a mi padre (porque mi madre insiste que ya no le van). También recuerdo siempre a mi amiga Tone, quien me contó que en África regalar un cuchillo significa cortar con la persona a quien se lo regalas, frustrándome para siempre el recurso de comprar alguna navajita chula para tal fin. Supersticiones.

Lo que siempre cae es un sabroso “Pepito” o un bocata de calamares. Dos grandes clásicos, al que se suma el de Tortilla, a los que rindo aquí pleitesía. Creo que no sientan tan bien en ningún otro lugar… bueno, quizá en la sierra de Cercedilla. Pero aún así, no son tan buenos.

Miguelitos

Y eso es todo, un pequeño homenaje a este bar de carretera entre Madrid y Alicante que abrió hace más de 30 años. Un saludo para Juan Luis, el camarero más veloz de toda la Mancha.

juan luis

El Molino está en la A-31. Km.65 en dirección Madrid.

4 thoughts

  1. Lo del cuchillo tiene facil solución, a mi tambien me lo contaron y si lo vendes por 50 centimos ya no es un regalo, así que no te cortes.
    Lo de las babuchas va a ser otra cosa, no veo yo a tu padre con ellas, jajJa.
    Bueno me ha encantado, como todo o que escribes y que sepas que a mi tambien me encantan los sitios de carretera.
    Besosssss

    1. Muchas gracias! No sabía el truco de los 50 céntimos, lo pondré en práctica. En cuanto a lo de las babuchas, discrepo. Le tengo en la mente con ellas en el pisito del parque de Lisboa. Yo gateaba y gateaba y de pronto… el tope de las babuchas. ¡Papá! 😉
      Besotes

  2. A mi me encantan los ” pepitos”, la carne es tiernísima, el problema está en que siempre pienso que voy a comerme la mitad del enorme bocadillo que ponen, y a final termino comiéndomelo todo, y encima un miguelito de postre. Que me quiten lo bailaooo. Por cierto el camarero un encanto de señor. Me ha gustado mucho como lo has expresado !!!

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