Los dos bares más chulos del barrio Alto de Lisboa pueden pasar desaparecidos. Uno está en un callejón, pero desde él se divisa toda Lisboa. Otro tiene una entrada que parece una tabernilla viejuna y pequeña, cuando en realidad es un auténtico museo de todo.
El primero, cuyo nombre refleja lo escondido que está,es «Lost». Está en lo alto de la Rúa de Pedro V, a unos 150 metros desde lo alto del parque de San Pedro de Alcántara. Un cartelito indica su localización a través de una pasaje entre dos grandes edificios. Su decoración es psicodelia total para teletransportarte a la India, pero con la ciudad a tus pies desde su amplia terraza. El precio es caro pero es uno de esos «place to be» en donde estás tan a gusto que te dan ganas de quedarte horas. También sirven comida vegetariana.
Los buceadores ya pueden visitar el pecio romano de Villajoyosa, en cuyas bodegas se encontraron miles de ánforas y varios lingotes de plomo. Vilamuseo en colaboración con la empresa Alisub organizan inmersiones al antiguo navío dentro del proyecto de investigación Bou Ferrer. Son visitas autorizadas por la Generalitat Valenciana que se podrán hacer durante los meses de julio y agosto de este 2014.
Para visitar el yacimiento submarino hay que tener la titulación de buceo, documentación (federación, reconocimiento médico, etc) y colaborar con el Proyecto Bou Ferreren la campaña de excavaciones arqueológicas de 2014 con un donativo de 35 euros, al que hay que sumar otros 35 € por gastos de inmersión (llenado de botellas, traslado en zodiac, etc.) que se abonará al Club colaborador Ali-Sub (Villajoyosa).
Un año más los noruegos residentes en la Costa Blanca salieron ayer a la calle ondeando su bandera para celebrar su constitución y por extensión su independencia de Suecia a inicios del sigl XX. Si el año pasado acompañamos a los noruegos en l’Alfas del Pi, este año lo hicimos en Villajoyosa… Continúa leyendo «17 mai i Villajoyosa, Noruega sale a la calle»
Tertulia de mujeres en la Residencia de Estudiantes para señoritas de María de Maeztu, desde la cual se facilitaban referencias para que pudieran ir a estudiar a universidades, por ejemplo, norteamericanas
Hasta el 1 de junio la Biblioteca Nacional de Madrid acoge una exposición sobre la Generación del 14 con motivo de su centenario. La muestra sorprende nada más entrar con la imagen de un interesante Sigmun Freud que muestra la inquietud de aquella España en absorber todo tipo de ideas (el primer idioma al que las obras de Freud fueron traducidas fuera el nuestro, por encargo de José Ortega y Gasset y Luis López).
Tras la imagen del traductor de los sueños, se avanza repasando la influencia de muchos más personajes, españoles, de una época fértil, una sociedad avanzada en la que hubo una auténtica revolución técnica, arquitectónica, literaria, musical, científica y por supuesto social.
Destaca en este aspecto el papel que iba adquiriendo la mujer española en la sociedad y que se vería relegado décadas después tras la Guerra Civil. Una mujer inquieta, interesada por formarse y participar de lleno en las decisiones, que se formaba dentro y fuera de nuestro país y organizaba tertulias que hablan de todo lo que hasta entonces no se consideraba femenino. Continúa leyendo «La Generacion del 14 en la Biblioteca Nacional de Madrid»
Son mucho más que folletos y carteles. La exposición que la Biblioteca Nacional mantiene hasta el 18 de mayo es un auténtico viaje a través del tiempo. En abril, al poco de inaugurarse, hablé de su contenido en el blog cuando aún no había podido verla. Hoy, tras la oportuna visita, puedo decir que te adentras en un mundo que parece irreal. Un mundo en el que España fue ajena al turismo, una época en la que comenzó a tontear, como una novata, con su principal industria. Y es que en el siglo XVIII este era un país para viajeros osados que se arriesgaban a vérselas con bandoleros y terribles comunicaciones, mientras en otros lugares los europeos viajaban confortables durante meses o años para disfrutar con sus «grand tours», los grandes viajes que dieron concepto a la palabra «turismo».
Aquella España de decadencia es la que se aprecia al inicio de la exposición con un grabado de una ruina de Alhambra hasta la que algunos intrépidos e intelectuales ingleses lograban llegar con dosis de inconsciencia. Británicos gracias a los cuales se irían escribiendo, durante el XVIII y XIX, los primeros libros de «contenido turístico» de nuestro país, como Richard Ford (Hand book of travellers of Spain) o George Sand, pseudónimo de la autora de A Winter in Mallorca.
Aquellos primeros libros, junto a los primeros mapas, que ellos mismos perfilarían, se ven junto a un «pasaporte de interior» que debían presentar ante las autoridades. Al parecer se empezó a entregar ante el creciente interés que los europeos fueron mostrando en descubrir nuestro inhóspito país. ¿El motivo? El romanticismo y lo que hoy llamaríamos «La Roja«. España se había resistido de forma heroica a la invasión francesa y, aunque el país terminó invadido, los españoles no pararon de dar guerra haciendo que los de fuera quisieran saber cómo era el país de esos hombres de coraje que inspiraban grandes relatos… (se cuenta que hasta un escritor al que apodaron «Jorge El Inglés» decidió vivir junto a bandoleros para conocerlos mejor).
El viaje a través del tiempo llega a los avances en el transporte entre 1855 y 1920. Primero, los grandes y lujosos cruceros (el Reina María Cristina era de la Compañía Trasatlántica Española y hacía el trayecto entre Santander y Southampon); tras la Gran Guerra, las primeras líneas aéreas civiles (la primera española, en 1921, enlazaba Sevilla y Larache, que aún era español (no era Iberia sino Líneas aéreas postales), y luego los avances en el ferrocarril y las carreteras. Esto último promovido sobre todo por la reina. Gracias a la psoriasis de Isabel II la gente comenzó a buscar la playa para sus descansos. Los médicos se lo recomendaron para que mejorase en su dolencia y de ahí surgieron las casas de baño y los balnearios, sobre todo por el norte de España (asidua a visitar el Cantábrico). Continúa leyendo «Orígenes del Turismo en España. Madrid»
Vistas del anfiteatro de Tarragona desde la terraza del hotel
Tarragona, Tarraco para romanos, Kesse para los Cissetanos (tribu Ibera que habitaba la zona), ha sido desde tiempos remotos lugar importante como atestiguan, no sólo sus restos arqueológicos, sino la historia que va ligada a estos. Desde la era de la expansión comercial Fenicia y Griega por el Mediterráneo, esta tierra ha tenido suma importancia no sólo como mercado, sino que fue clave en la conquista romana de la Península, llegando a ser capital de la Hispania Citerior o Hispania Tarraconensis. Por ella han pasado desde Cónsules a Césares y su entorno esconde maravillas para el turismo, lo que le valió la declaración de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO en el año 2000.
Pero no sólo de restos romanos vive Tarragona, la ciudad encierra otras “sorpresas” en forma de casas Modernistas, fachadas, la Catedral y un largo etc de callejas por las que perderse y dejar pasar el tiempo, a ser posible con un buen vermut con su sifón.
La estancia puede ser de 3 noches con sus correspondientes días… pero aconsejamos añadir otro para visitar la localidad de Montblanc (la de la leyenda de San Jorge y el dragón, a apenas 40 kilómetros) y el Monasterio de Santa María de Poblet, ambas visitas muy pero que muy recomendables. (Ojo, si ya se puede alargar la estancia una semana en Tarragona también se puede disfrutar de sus playas y de sus rutas más tranquilamente).
El Plan fue de 4 días:
Día 1.-Tarraco Romana: Foros Imperiales, Anfiteatro, Pretorio Romano, Circo Romano…
Día 2.- Tarraco Romana exteriores: Acueducto, Villa Centcelles, Torre Escipiones, Cantera…
Día 3.- Catedral, casas señoriales y Tarragona Modernista.
Dia 4.- Montblanc y Santa María de Poblet.
DIA 1. Tarragona Romana
Después de acudir a la oficina de turismo y pertrecharnos con el correspondiente mapa de la ciudad y marcar las localizaciones más importantes, comenzamos visitando el Foro Romano. Tarraco tuvo dos foros, el del municipium (foro de la colonia) y el foro provincial. Nosotros nos encaminamos al de la colonia. En él se pueden observar las calles enlosadas, los templos, la basílica, las tiendas, el alcantarillado, depósitos de aceite y un largo etc de restos que muestran cuan monumental llegó a ser la capital de la Citerior.
No excesivamente lejos se encuentra la necrópolis Paleocristiana. Tras su visita nos dirigimos al Anfiteatro, posiblemente la niña bonita de la ciudad. A orillas del Mediterráneo, simplemente espectacular. Construido en el siglo II d.C. aquí fue martirizado San Fructuoso, motivo por el cual se levantó en el siglo VI una basílica visigoda para conmemorar al santo y sobre ella, con posterioridad, la Iglesia medieval de Santa María. Lo mejor es sentarte en el graderío y dejar que fluyan los pensamientos escuchando el mar. No los dejamos que fluyeran mucho tiempo pues quedaba aún mucho por ver y además tuvimos la suerte de contar con unas vistas al anfiteatro también espectaculares desde la terraza del hotel (el Husa Imperial Tarraco).
Lo siguiente: los restos del Circo. Como ya hemos comentado antes, Tarraco era (y es) monumental. En él los tarraconenses podían contemplar carreras de bigas o de cuadrigas (según fueran 2 o 4 los caballos que tiraran del carro, nunca mejor dicho). Tras acceder a él por su grandiosa fachada, accedimos a las bóvedas que sustentaban el graderío y entramos en un largo corredor iluminado. Tras salir, nos topamos con los primeros restos del enorme foro provincial. Poco de él ha pervivido hasta nuestros días, no en vano sobre él se levantó la Tarragona medieval y la moderna y la actual. Eso sí, en pie aún el edificio del “Pretorio”, convertido ya en la Edad Media en castillo del rey. En su interior alberga el museo arqueológico, principalmente romano donde se debe pasar un buen pero buen rato observando todos los restos allí expuestos: anclas de barcos, ánforas, estatuas y por encima de todo, los mosaicos…
A la salida, nada mejor que un buen vermut del lugar, con sifón y aceitunas, para refrescarse y coger fuerzas para la siguiente “etapa romana”. (Por cierto, hasta el 25 de mayo un montón de establecimientos ofrecen tapas, menús y platos elaborados con menús romanos).
Mientras seguíamos hacia el acceso a las murallas romanas los restos del foro y demás seguían apareciendo a nuestro paso y no solo como tales restos sino incluso como sustento de fachadas y elementos constructivos modernos.
Hace más de un siglo un sellor llamado Juan Bautista Berenguer, botánico, regresó a su Callosa d’En Sarrià con un exótico fruto traído del Japón, el Níspero. Hoy, la localidad de la montaña alicantina es el mayor productor de Níspero del País (produce un 90% del que se consume). Por eso, con el auge de las jornadas gastronómicas de unos años hasta ahora, Callosa decidió dedicar su «Mostra de Cuina» a su fruto estrella, el Níspero. Este año ya van por las séptimas jornadas que celebrarán del 9 de mayo al 8 de junio. En las jornadas participan restaurantes del municipio que … Continúa leyendo 7ªMostra de Cuina del Níspero 2014 de Callosa : del 9 de mayo al 8 de junio
Este año las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy coincidirán con el Puente de Mayo. Para quien no sepa en qué consisten les remitimos a la entrada que escribimos el año pasado, aunque lo mejor es ir a verlas. Disfrutarlas junto a quienes se emocionan con una tradición que les devuelve a generaciones pasadas, a familiares y amigos con quienes las vivieron intensamente desde la niñez.