Del Bilbaíno, el Primer Hotel de los años 20 de Benidorm

Don Pedro Cortés en 1929 junto a la diligencia que llevaba turistas
Don Pedro Cortés en 1929 junto a la diligencia que llevaba turistas

No siempre Benidorm fue lo que es, aunque mucho queda de su principio. Un ejemplo es el hotel Bilbaino, abierto hace casi un siglo por un señor llamado Pedro Cortés Barceló, el establecimiento será premiado este año en el Día Mundial del Turismo. Al leer la noticia, recuerdo el origen de su nacimiento tal y como me lo relató hace un par de años Pedro Sánchez, sobrino-nieto de aquel pionero.

Como otros benidormenses de la época, Pedro se ganaba la vida recorriendo los mares. Lo hacía como mayordomo en la naviera de la que sacó el nombre para el hotel, Navieras Bilbaínas. Como uno de los protagonistas de la canción de Serrat, “Juan y José”, Pedro recorrió el mundo de punta a punta. De todos los lugares visitados, quedó prendado de Valparaíso y cada vez que paraban en Chile quedaba embelesado con las luces lejanas del lugar imaginándoselas en la bahía de su pequeño pueblo natal, Benidorm.

Benidorm. Años 20
Benidorm. Años 20

Con aquel sueño, los ahorros de años y el apoyo de su mujer, Angelina, echó el resto y construyó en los años 20 el primer hotel de Benidorm. A la inauguración, en la que se sirvió coñac y cazalla, acudió el alcalde y otras personalidades locales. El pequeño edificio tenía una fachada era de ladrillo y solo albergaba huéspedes en verano. También, durante todo el año, a Don Pedro, mujer y un sobrino al que criaron como a un hijo para ayudar a sus padres y que era conocido como ‘Ángel de la Fonda’, pues el hotel estaba próximo a la parada de las diligencias.

En aquella época la familia y el servicio acudía a recibir y a despedir a los huéspedes, muchos de los cuales encontraron allí refugio durante la Guerra Civil. Tras la contienda, el hotel continuó su andadura y recibió a famosos como Jorge Negrete.

De la década de los 40 se recuerdan las tertulias que acogía de “las fuerzas vivas del pueblo” y la marquesina de madera que levantó en la playa. En ella se servían cafés, refrescos y la banda tocaba para el baile. Los chiquillos se colaban bajo ella par ver lo que escondían las faldas de las mujeres, que bien castigaban si los descubrían. Hoy, cuando hay temporal, aún pueden verse dos de aquellos postes (que eran traviesas del tren). También queda otra cosa. Pese al paso del tiempo y los cambios de gerencia el hotel se ha mantenido fiel al trato personalizado, huyendo del todo incluido y el servicio en masa de otros hoteles.

bilbainobonitanoche

http://www.hotelbilbaino.com/

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