Atenas, eterna y desvencijada

Atenas

Hace siglos que pasó el tiempo de los Dioses para Grecia. Hace años que también pasó el de los Hombres. Atenas, la capital de este bello país, es un zombi lleno de rabia. La ciudad del esplendor se marchita dejando sumergida su civilización en el tiempo de los Mercados. Así la encontramos en la última parada del crucero. Una mañana bastó para sentir pena por ella y desearla un futuro mejor.

Pese a todo, Atenas hay que verla. La emoción emerge en cuanto uno llega a la Acrópolis que domina la colina e imagina desde ella tiempos mejores. Si uno contrata la excursión en el barco- muy recomendable- apenas tiene que esperar para entrar en este impresionante enclave que siempre está en obras. No conozco a nadie que lo haya visitado sin haberse topado con andamios.

El mayor de sus templos es el construido en honor a la diosa Atenea, protectora de una ciudad. Como la urbe, su morada necesita ser arreglada. El templo es colosal, como no podía ser de otro modo para la hija más inteligente de Zeus. Una hija dada a luz de la propia cabeza del dios después de que Hefesto le arremetiera un hachazo. Dicen los escritos que Atenea salió adulta y armada, vivaz como la lechuza a la que convirtió en símbolo.

Lo curioso de su historia no es solo haber salido de una brecha abierta en la cabeza de su progenitor, sino los intentos que éste hizo para fecundarla con la escurridiza titánide Metis… Relatan los escritos que uno de sus lanzamientos de semen fallidos es la vía láctea… 😉

El Partenón

Poco queda hoy de aquella magia en la Acrópolis, lugar que como Pompeya está plagado de perros vagabundos. Andan, yacen y pululan entre las ruinas como si fueran las sombras de los dioses. Entre esas ruinas figuran el Propólieo y el Templo de Atena Niké, construido para recordar la victoria griega sobre los persas. Y también está el Erecteion, templo levantado en honor a Atenea y Poseidón y Erecteo, rey de la ciudad. El Erecteion es famoso por las columnas cariátides de formas femeninas…

Acrópolis

Tras disfrutar en la Acrópolis los cruceristas regresamos al autobús para recorrer la ciudad: Avenidas y otros enclaves como el Templo de Zeus, el estadio Panatinaico (en el hay parada para foto), la residencia del presidente, el Parlamento y lugares ocupados por la necesidad.

Estadio Panatinaico

BibliotecaEl autobús deja en la plaza Sintagama, donde te dan unas horas libres. La plaza está en la “Plaka”, el centro lleno de comercios y tabernas y próximo a una antigua biblioteca que es posible visitar con el pase utilizado en la Acrópolis.

También pilla al lado del Parlamento para ver el típico cambio de guardia, llamativo por el atuendo de sus soldados (sobre todo sus zapatos, que parecen los de la Olivia de Popeye).

A la hora convenida nos despedimos de Atenas. El autobús  nos llevó al aeropuerto (con excesivas horas de adelanto). La espera pudo hacerse interminable si no fuera por los buenísimos recuerdos que llevábamos en la maleta. Simplemente fueron unas vacaciones perfectas.
parlamentoAtenas

4 thoughts

  1. Nosotros fuimos en viaje de novios en 1971. Que recuerdos tan bonitos, en aquella época Grecia estaba todavía casi ” virgen “, además éramos pocos los afortunados que nos podíamos permitir viajar gratis por ser empleados de líneas aéreas, si a esto añadías lo más importante, que era el viaje de novios, pues no se podía pedir más !!!
    Me encanta tu relato mitológico, sigue escribiendo please…besitos

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