En la entrada sur de Villajoyosa, muy cerca de la playa El Paraíso, se encuentra un cerro en el se ve desde la carretera un edificio que invita a imaginar cuentos de las Mil y una Noches. Su nombre es Villa Giacomina pero todos lo conocen como «la casa» o «el palacete» de la Malladeta. Su estructura recuerda a simple vista a un pequeño palacio árabe, como alguna casa señorial de Sintra, pero no lo es. Fue construida en 1905 por un masón, amigo íntimo de Blasco Ibañez, llamado Alfonso, quien edificó tal villa en las tierras que compró su tío, Jose María Esquerdo, jefe del partido republicano en España y al que se considera padre de la psiquiatría moderna, y que construyó en la zona su psiquiátrico.
El doctor, sin embargo, edificó al final sus pabellones en la parte más baja, en El Paraíso (hoy desaparecidos), y en el cerro puso solo su oficina. Está a escasos metros de la casa y también confunde al visitante al simular una torre vigía de las que conformaban la defensa del Levante ante incursiones piratas en el siglo XVI.
La torre está además junto a un santuario íbero, que también podría pasar inadvertido a simple vista, dedicado a la Diosa Marte, construido entre 375 y 350 a. C., y abandonado cuando el emperador Vespasiano dio a la ciudad romana de Villajoyosa (Allon) la categoría de municipium en 73/74 d. C., convirtiéndola en la novena (y última) ciudad romana de lo que hoy es la Comunidad Valenciana.
Los tres elementos ya pueden visitarse con facilidad, ya que el Ayuntamiento de La Vila ha hecho accesible el recorrido y en breve planea poner poner paneles que hablen de la historia de cada uno, así como reconstruir algunos de sus elementos. Continúa leyendo «La Malladeta: Santuario íbero y palacete masón. Villajoyosa»
Hoy es una colmena, la guarida del enjambre multiracial de Benidorm, pero nació como una manzana de lujo y vanguardia en los 70 con apartamentos pensados para adineradas parejas sin hijos o solteros. Hablo de los Playmon, los edificios que probablemente menos inspiren el concepto de «vacaciones en la playa» de esta urbe, izados de espaldas a una primera línea que entendían saturada, para crear un destino innecesario dentro del propio destino.
La promoción vio la luz hace 43 años con gran expectación tanto por arquitectos como por sociólogos y diseñadores. El empresario Alfonso Puchades la puso en marcha con un presupuesto de 450 millones de pesetas, convirtiéndolos en un resort de moda para jóvenes turistas (hoy increíble tras el bajón de precios que los sitúa en los más baratos de la ciudad, sin alcanzar los 30.000 euros).
Los pisos-piloto se presentaron a lo grande, con una cuidada estética interior y exterior en una exposición que fue visitada en apenas tres días por cinco mil personas (en marzo del 72). “Expo Playmon”, nombre de la muestra, fue perfilada por el arquitecto Luís Jiménez de la Iglesia junto con el diseñador Julio Muñoz, incorporando tienda hinchable, diseñada a su vez por el arquitecto Carlos Ferrater, y contó hasta con una pantalla de cine gigante. Todo para mostrar los estudios «nido» que también podían visitarse en el propio complejo.
A éste tampoco le faltaba de nada. Una piscina cubierta, inaugurada con una exhibición del equipo español de natación; una piscina olímpica con trampolín de 10 metros de altura, inaugurada por los equipos de natación de Castilla y Levante y que albergó campeonatos nacionales de socorrismo;
pistas de tenis, inauguradas por Santana, José Luis Arilla y Antonio Muñoz. Tenían calles privadas, guardería, gimnasio, bar-cafetería, jardines; servicios de agua caliente central, aire acondicionado y calefacción central. Además, sus torres se comunican vía subterránea a través de unos pasajes dignos de una peli futurista… Continúa leyendo «Playmon Benidorm: La colmena que fue Vanguardia»
Una semana antes de la Mostra Gastronómica de Villajoyosa, Benidorm organiza del 17 al 23 de febrero (2014) sus III Jornadas de la Cuchara. Por tercer año consecutivo el gigante turístico organiza sus propias jornadas culinarias para demostrar que tienen mucho más que ofrecer que fish’n’chips. En ellas participarán 16 restaurantes que realizarán un homenaje a los guisos, cocidos, potajes y arroces caldosos de la zona, «putxeros» que en muchos casos son aún desconocidos para los turistas. Entre ellos encontramaremos el Guisat amb faves (plato de Agost que servirá el lunes en el restaurante Taíta), la Olleta de Blat (cocido típico de la … Continúa leyendo III Jornadas de la Cuchara de Benidorm (17 al 23 febrero)
La Mostra de Cuina Marinera de La Vila Joiosa (Alicante) se celebra cada año entre finales de febrero y comienzos de marzo. En ella, restaurantes de la localidad echan el resto por promocionar su mejor hacer en los fogones. Sólo por su esfuerzo -amén de sus ricos platos- merece la pena ir de comensal, si bien las jornadas gastronómicas de Villajoyosa, pioneras en la zona, son también rastro del tiempo en el que la Administración pública disparaba con balas de oro.
Fue en abril de 2001 cuando arrancó la I Mostra de Cuina Marinera de Villajoyosa. Su objetivo era recuperar y promocionar la cocina marinera tradicional, la autóctona, pero durante una década no tuvieron protagonismo los restauradores locales. Villajoyosa -su Ayuntamiento- tenía la mirada en una gloria «más allá» y fue contratando una sucesión de top chef.
Para el lanzamiento eligió nombres propios valencianos, de Asturias y del País Vasco como Kike García de L’Olleta de Denia, Aitor Elizegui de Gamíniz de Vizcaya o Nacho Manzano de Casa Marcial (Asturias), y se invitó al pastelero de moda, Paco Torreblanca.
Los precios de los menús rondaban los 24 euros (que aún se calculaban en 4.000 pesetas) y para la puesta de largo la fábrica de chocolates Valor creó un bombóm específico relleno de nardo, absenta y café, el “Vilero”. Los restaurantes pioneros fueron La Marina, El Hogar del Pescador, El Nàutic, Pinet el Pescador (hoy reconvertido en Taberna Pinet Tres-14 con su hijo) y El Miramar.
La filosofía era contar con una «primerísima» figura para la inauguración y un renombrado cocinero de la Comunidad Valenciana para la clausura. Y así fueron pasando estrellas como Sergi Arola, Andoni Luis Aduriz, Joan Roca, Ricard Camarena… hasta hubo catering del afamado Ferrán Adriá.
Tapa del restaurante local El Mariachi, participante en ediciones anteriores
Santi Santamaría y Quique Dacosta llegaron en la II Mostra. El primero, del restaurante El Racó de Can Fabes de Sant Celoni (Cataluña) para la inauguración. El chef de Dénia para la clausura. Hubo también presentación de vinos, aceite de oliva y cita con la cocina de Carles Llorca Baus, chef local en torno a la cual se organizaría al año siguiente el concurso de Recetas con Pescado Azul que llevó su nombre (y que dejó de organizarse hace años).
Para la tercera Mostra había 12 participantes y un Sergi Arola con el encargo de la cena de inauguración. La clausura la hizo Pepa Romans, de Casa Pepa de Ondara. Y el equipo del restaurante alicantino Mostrastrell se encargó de la comida de presentación del Concurso «Carlos Llorca» de Recetas. Entre los restaurantes estaban Casa Elordi. Casino Mediterráneo, Club Náutico, Club de Tenis, Hogar del Pescador, La Marina, Mesón La Parra, El Minarete (hotel El Montiboli), Miramar, El Nàutic, Pepe Córdoba y Pinet El Pescador.
Al año siguiente Andoni Luis Aduriz, chef del restaurante Mugaritz,de Rentería (Guipúzcoa),inauguró las jornadas y la clausura corrió a cargo del restaurante La Finca,de Elche, con la cocinera -ahora super televisiva- Susy Díaz. Degustaciones, charlas y cursos completaron el programa de aquel año en el que se celebró la primera Mostra del Vi Mediterraneo.
La quinta edición fue inaugurada por el cocinero gerundense Joan Roca,del Celler de can Roca (escogido mejor restaurante del mundo por la revista británica The Restaurant Magazine en 2013). Sirvió una cena para cien comensales en el hotel Montiboli. Cerró edición otro catalán, afincado en Valencia, Josep Quintana. Aquel año fue el primero con datos numércios. Menús servidos: 3.846. Ejemplares de libros con los menús: 5.000. Continúa leyendo «Mostra de Cuina Villajoyosa, del Top Chef al Chef local»
Viajar barato, por larguísimo tiempo y conociendo las costumbres de los lugares que visitas es posible. La fórmula es intercambiar mano de obra por comida y alojamiento. Miles de personas en el mundo viajan así, echando manos en proyectos de lo más diversos. Se llaman «workawayers«, se buscan y encuentran en una plataforma llamada Workaway.info, y les he conocido, nada más y nada menos, que en El Paraíso…
El huerto ecológico de la Casa Rural de Villajoyosa, con Julian (de Francia), ayudándolos
Concretamente en El Paraíso de Társila, un proyecto chulísimo ubicado muy cerca de la playa en Villajoyosa (Alicante). Lo ha puesto en marcha una pareja encantadora formada por un vilero llamado Jacinto y una italiana de ojos preciosos llamada Michela.
Él era asesor financiero, ella trabajaba de cooperante internacional y juntos han vivido en Londres y Valencia hasta que se quedaron en paro y regresaron al pueblo natal (de él) para abrir una casa rural con alma verde. Esto significa que además del encanto y del relax en su casa encuentras huerto ecológico y puedes aprender a hacer cosas como pan o esparto. Además, aunque está en el campo, en 5 minutos en coche (20 andando) se llega a una playa kilométrica. Playa, por cierto, donde el famoso José María Esquerdo montó su psiquiátrico «moderno» a comienzos del XX para tratar a los enfermos en un entorno bonito y en el que pudieran salir a pasear. Hoy el psiquiátrico no existe pero en la cima de una colina quedan los restos de su oficina, construida al estilo de las torres vigías de la costa mediterránea, así como una casa ubicada en lo que fueron sus terrenos construida al estilo de los palacetes árabes.
Ningún amante de las novelas épicas, de cuentos de templarios, caballeros y misterios debe perderse Edimburgo. Propongo un plan para conocer en un 3 días una ciudad embrujada donde cada edificio invita a imaginar historias o encontrarlas. En esta ciudad se escribió Ivanhoe a Harry Potter, Peter Pan, Sherlock Colmes y Dr.Jekyll y Mr.aHyde, entre otros, además de estar al lado de la catedral final del Código Da Vinci.
El plan propuesto para un puente (3 días) es este:
Día 1: Ruta guiada por el pasado más terrorífico y ruta a nuestro aire por los bares más literarios:
Día 2: El Castillo de Edimburgo y la Capilla Templaria
Este no es un post de un viaje, sino del último viaje de un poeta. Lo conocí hace tanto que me sorprende ver fotos recientes en la Red con el mismo pelo blanco que vestía hace «siglos». Será cosa de Magos, como Gandalf o «Rafita». El caso es que hoy Félix Grande se ha ido y lo ha hecho sobre el Páncreas feo en el que se fue Dulce. Por ello, no se si su marcha me entristece por si sola o es por el recuerdo de haber urgado en las memorias del Círculo. Fue Dulce Chacón quien me presentó … Continúa leyendo Felix Grande. Último Viaje de un Poeta.
Estatua que corona la terraza del Círculo de Bellas Artes
Te sientes bien. Entrar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid es sinónimo de expectación. De descubrimiento. De buenos comienzos. El Círculo, que no ha sido ajeno a la crisis, aún es lo que fue. Un lugar de encuentro de gente que es o que le gusta sentirse por un día interesante. Gente que le gusta ver una exposición, una obra de teatro y también sentarse a tomar un café donde lo tomaron escritores y artistas de renombre para imaginar lo que veían.
Para mi el Círculo tiene también nombre de mujer. El Círculo es Dulce y por extensión, o ascensor, Inma. Me descubrió este lugar de poesía la escritora Dulce Chacón cuando escribió -y autoeditó 500 ejemplares- «Querrán ponerle nombre«. Entonces era una desconocida, una mujer en paro, madre de tres hijos, que al fin se creía que con dos palabras podía partirte el corazón.
Sala Columnas Circulo Bellas Artes
Fue en la sala de las columnas donde presentó aquel pequeño gran libro de versos pequeños y contundentes como dardos. Aquel espacio fue también donde presentaría otras obras, como «Contra el desprestigio de la altura«, en el que María (su hija) y una servidora nos vestimos de forma bastante rara para, con plumas por la cabeza, ir lanzando más plumas al personal como parte de la puesta en escena.
Al Círculo de entonces no pagábamos por entrar. Hoy si. El acceso al edificio y a la cafetería «La Pecera», un restaurante super bonito, cuesta 1 euro, si bien a la cafetería también puedes acceder desde la calle. Si quieres visitar además la azotea la entrada cuesta 3 euros. Y si quieres colaborar con la causa («en defensa de una cultura independiente, crítica y actual») por otro euro te haces 4 fotos en su particular fotomatón.
La terraza es una pasada. Se ve casi todo Madrid bajo la vigilancia de una enorme estatua visible desde el comienzo -o el final- de la Gran Vía. Con buen tiempo deben sentar bien en este lugar unas copichuelas. (Está abierta de lunes a viernes de 9 a 21 horas y sábados y domingos de 11 a 21).
Los vigilantes, de Higinio Basterra
Vistas desde la azotea
Vistas desde la Azotea del Círculo
Junto a la chimena, colosos al fondo…
Restaurante Círculo Bellas Artes. Pecera.
Escalera del Círculo
Tras la visita, a partir de la penúltima planta bajamos por las escaleras para curiosear. Dan a estancias que estan cerradas al público o a los «no-socios», como la biblioteca, la sala de billar o la citada sala de Columnas, donde nos colamos (aprovechando que la preparaban para una representación) para cerrar los ojos en ella y escuchar a un Saramago que no entendía y a Dulce…
«La noche se hace cada vez más pequeña, quizás no quepa la luna»
Hace más de 30 años el mejor alcalde que ha tenido Madrid, Enrique Tierno Galván, inauguró Fitur. Aquella primera Feria Internacional de Turismo de Madrid surgió un año después de la creación de IFEMA, siendo presidente de honor el rey D.Juan Carlos y celebrándose en el Palacio de Cristal de la Casa de Campo, muy lejos de donde está hoy. Era Fitur una feria con grandes aspiraciones pero lejana a los egos y derroches que llegarían después. Era un lugar alucinante que invitaba a soñar despierto… al menos para mí, que apenas era una niña cuando lo visité por primera vez, días … Continúa leyendo Fitur: De Asia a América. 1981-2014
En el antiguo depósito de agua del Canal de Isabel II de Madrid (en Chamberí, no confundir con la Fundación Canal), vienen desde hace un tiempo montando también exposiciones. Hasta el 23 de febrero hay una que no deja indiferente, la de Nicolás Muller.
Las obras maestras de este húngaro, desde sus primeros trabajos hasta los reportajes realizados en España, nos recuerdan cómo éramos no hace tanto tiempo y las luchas que encaramos desde distintos frentes una vez acabó la guerra. Porque si algo reflejó de forma acertada este fotógrafo fue la postguerra con su pobreza y con su ansia de vida. Imagino que quizá logró algo así gracias a su propia condición de superviviente (huido de los nazis), de emigrante en busca de una vida mejor.
En total hay 125 fotografías en blanco y negro para todos los gustos. Yo me quedo con la Casa de Campo de Madrid, tomada en 1950: militares, jóvenes en bañador y una jovenzuela siendo lanzada en un columpio montado sobre un árbol.
Su objetivo rapta el sentimiento del emigrado, el exiliado en busca de una supervivencia (como fue su propia vida). Por ello igual te hace sonreír como te sobrecoge.
Para entender la exposición recomiendan subir a la tercera planta e ir bajando hasta la planta baja, para ver por último el video en el que te van relatando su vida.