Día en Roma

Roma en un díaRoma ni se hizo ni se puede ver en un día, pero saltándose el Vaticano, uno puede ver muchísimo en una sola jornada. Basta partir a primera hora -9.30 ‘va bene’- con energía y zapatillas cómodas. Así lo hicimos en dirección a las Termas de Caracalla (a unos 3 kilómetros del hotel), dentro de un itinerario que nos permitió ver catacumbas, circo, el Palatino, el Foro Romano, el Museo Capitolino, el Panteón y algún tesoro más. Y es que Roma es una ciudad para ver andando que además evita que el turista se deshidrate al estar llena de fuentes de agua potable. Con una botellita tienes agua para todo el día!

De camino a Caracalla, en la Piazza de San Giovanni, entramos en un  monumento que parecía una iglesia por fuera. Era la “Escalera Santa”, la que se supone que Jesús subió y bajó varias veces en el palacio de Pilatos el día que fue condenado a muerte. Hoy los fieles la suben de rodillas en silencio y devoción. La escalera fue traslada de Jerusalen a Roma en el año 325 por orden de Elena de Constantinopla y siglos después Sixto V la mandó apoyar sobre el “Sancta Sanctorum”, la antigua capilla de los papas (la “Sixtina” medieval). En total tiene 28 escalones de mármol, cubiertos de madera, y dicen que a través de unos agujeros se puede ver sangre de Cristo. O son muy pequeños o no se ven si uno sube a pie en plan turista.

Escalera Santa

Estatuas en lo alto de la Escalera Santa

                                                                                                                                                                                                                                                Tras el católico santuario continuamos hasta las Termas de Caracalla, un “spa” romano con capacidad para 1.600 personas en el que además de bañarse y relajarse podían hacer competiciones deportivas. Las termas son impresionantes para quienes hemos visitado otras en España que no son ni una décima parte de grandes. También lo fueron para quienes las disfrutaron. El historiador Amiano Marcellino las comparó con provincias de lo enormes que eran.

Cartel de las Termas en el que recreaban como eran antiguamente
Cartel de las Termas en el que recreaban como eran antiguamente

De Caracalla marchamos por la Via Appia Anticahacia las Catacumbas esperando “pescar” en el camino algún autobús que nos ahorrara los otros 3,5 kilómetros que teníamos por delante. Tras 10 minutos a buen ritmo, sin haber visto casi paradas, aguardamos en lo que parecía una (poste sin indicación de horarios), donde en 5 minutos paró un autobús (una suerte pues su frecuencia era cada media hora). En él comprobamos que los conductores de este transporte público están para eso, para conducir. Ni para informar, ni para cobrar, ni para impedir que uno suba sin billete. A falta de poder hacernos con uno dejamos que nos llevara “gratis” hasta las Catacumbas de San Callisto. Al llegar aplaudimos la decisión. Las catacumbas (que cierran los miércoles) cortan las visitas a las 12 y nos las retoman hasta las 14 horas, con lo que si hubiéramos ido andando no hubiéramos llegado a tiempo. La entrada (7 euros) te acopla a un grupo guiado en tu idioma.

Pese a tener algo de claustrofobia fue una pasada entrar en las catacumbas. Las de Calixto tienen una red de 20 km de galerías y amplios espacios subterráneos en los que celebraban reuniones y sacramentos los cristianos proscritos. Más tarde, el lugar pasó a ser oficialmente  cementerio cristiano. (Dentro no dejan hacer fotos)

pedro

Finalizada la visita tomamos rumbo a las de San Sebastiano. Proseguimos por la Via Appia Antica, antigua “reina de las carreteras” de Roma.Se cree que en ella Pedro habló con Dios cuando huía de  Nerón, haciéndole reconsiderar su retorno a Roma. Un milagro que  sería recordado levantando en el lugar una iglesia. Nosotros no pudimos reprimir la escena de la película Quo Vadis.

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San Sebastiano estaba cerrando para comer. Con el “vistas unas catacumbas, vistas todas”, tomamos un taxi al Circo Máximo, una gran explanada pelada que gracias a Ben-Hur uno puede imaginar con gradas plenas de gente vitoreando el ritmo de las carreras de cuadrigas.

circo

Caminando entramos en el Palatino, “cuna de Roma”. Allí Rómulo fundó la ciudad y desde allí se puede acceder al Foro, el epicentro de la urbe donde te minimizas al tamaño de una pulga  ante los colosales restos del pasado. Es más que recomendable hacerse con una guía o libro que identifique cada edificio y su historia (aquí dejo el enlace a un blog que lo hace). Paseamos por el patio de la Casa de las Vestales (las mujeres que no podían tener relaciones ni casarse hasta haber pasado 30 años cuidando del fuego sagrado). Paseamos junto al arco de Tito, el templo de Rómulo, el del Cástor, el de Saturno, el de Vespasiano, el arco de Septimio Severo y entramos en la alta curia (sede del senado), entre otros restos.

Palatinoforo1

Arco del Foro

Templo del ForoTras el foro, que nos llevó 3 horas, compramos una porción de pizza para ir con el estómago engañado al Museo Capitolino. Ingente es la palabra adecuada para cuantificar la cantidad de objetos y estatuas que en él pueden verse. Las hay hasta de partes sueltas del cuerpo, como un dedo gordo, tres veces más grande que una persona… ¿cómo no sería la estatua entera?

A la salida del museo nos topamos con el rodaje de una peli. Nos quedamos un ratillo curioseando hasta que vimos, desilusionados, que era una italiana. Bajamos entonces hacia la “Bocca della Veritá“, la gran máscara que se supone corta la mano a quien la mete en su boca si es un mentiroso… al menos eso cuenta la leyenda medieval que hizo famosa Vacaciones en Roma.

No pudimos comprobarlo. Justo cerró cuando llegamos a su verja (18h). La fotografiamos tras ella y continuamos al Panteón de Roma. (a 1,5 km).

Boca de la verdad

Es impresionante ver como el Panteón, un edificio de hace 2.000 años, se conserva tan bien. Más aún teniendo en cuenta su particular forma cilíndrica, coronada con un óculo enorme que  simbolizaba el Sol, por el que dicen que entra la lluvia (y que su sombra servía como reloj). El secreto de su conservación es que la Iglesia catolica terminó acogiendo el edificio como su propio templo encargándose de su mantenimiento, aunque se construyó para albergar a dioses paganos. Hoy el lugar está atestado de turistas a todas horas (y eso que cierra a las 19.30 horas). Su aparición en la peli “Angeles y Demonios”  lo ha hecho aún más popular.

Del Panteón callejeamos por el centro de una roma inundada de turistas para llegar a la piazza Navona, con su fuente de los 4 ríos de Bernini y sus decenas de puestos de pintores callejeros.

Seguimos caminata por la Via del Corso, viendo los restos del Mausoleo de Augusto y el Ara Pacis. Al final de la calle, llena de tiendas, se llega a la Piazza del Popolo, donde destaca el obelisco. De ahí, a un paso, la escalinata de la Plaza de España y frente a ella el bar donde celebramos el día con dos cervecitas bien frías, nos las habíamos ganado.

Plaza de España Roma

El final: metro en “Spagna” para regresar al hotel repitiéndonos el uno al otro la célebre frase de Rocky: “Adrian, no siento las piernas!!”

8 thoughts

  1. Fantástico reportaje, ahora tengo más ganas de ir… lo llevo demorando 30 años y como siga así no lo voy a hacer en la vida.. menos mas que tenemos buenos escritores como tu para hacernos creer que estamos allí.
    Gracias por escribir tan bien
    Besosss

    1. Pues 30 años es mucho tiempo para demorar un viaje!! Más cuando está aquí al lado. Anímate y prepara una escapadita de tres días, que con tiempo puedes encontrar auténticos chollos para descubrir esta ciudad eterna!!

  2. Visitando el Palacio Ducal de Venecia, vimos ” La bocca de la Veritá”, el guía nos explicó que allí introducían las denuncias de hechos delictivos, los cuales eran verificados por las autoridades, penalizando a los culpables.El denunciante, si los hechos eran ciertos, quedaba en el anonimato, pero en caso contrario, si se producía una infamía, era castigado.
    Me encanta seguir el blog, es muy ameno, claro y anima a viajar, que es de las cosas más enriquecedoras que aparta al ser humano.
    Felicidades !!!

  3. Visitando el Palacio Ducal de Venecia, vimos ” La bocca de la Veritá”, el guía nos explicó que allí introducían las denuncias de hechos delictivos, los cuales eran verificados por las autoridades, penalizando a los culpables.El denunciante, si los hechos eran ciertos, quedaba en el anonimato, pero en caso contrario, si se producía una infamía, era castigado.
    Me encanta seguir el blog, es muy ameno, claro y anima a viajar, que es de las cosas más enriquecedoras que aporta al ser humano.
    Felicidades !!!

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