Viaje en Tren de Cercanías a Pisa

Un cura en Pisa

Sobre las diez de la mañana recogimos bártulos y marchamos a Pisa cogiendo el tren de cercanías. Más o menos Pisa está a una hora pero el trayecto puede ser interminable…

Sin aire acondicionado y con los ventanucos de los vagones sin poder abrirse de par en par. Así fue el tren que nos toco a Pisa, obligando a taparme la nariz con un sobre de toallitas perfumadas para combatir el pestilente olor de dos extranjeros: padre e hijo que llevaban meses sin ducharse, sudaban como cerdos y mostraban sus pies sueltos para que les diera el airecillo. Asqueroso. No digo su nacionalidad por respeto a su país pero advierto: mejor ir de pie en un vagón con aire acondicionado.

En Pisa fuimos al hotel (Touring Pisa)  a escasos 100 metros de la estación. Es confortable, moderno y con personal amable. Dejamos las cosas y fuimos en busca de la famosísima torre torcida. Por el camino encontramos una Pisa mucho más pequeña de lo que habíamos imaginado. Casi un pueblecito con sus casas desvencijadas y viejas, como si no fuera uno de los lugares más turísticos del planeta.

Una calle de Pisa

La torre de Pisa

Entre casas desconchadas, cables aéreos en anarquía y bullicio se llega a la gran explanada donde se encuentra la iglesia y la torre, que dicen se creó para ilustrar el poder de los ricos…

La vimos, pusimos posturas como el resto del mundo aguantando la torre para la foto, nos reímos de las poses de los demás y nos fuimos de tapeo. Tras Florencia queda poca pierna para subir otros 400 escalones.

Después de comer quisimos ir de compras por la avenida pero… cierran a medio día con poca visión comercial, así que fuimos a hacer lo propio con todo cerrado: dormir la siesta.
Por la noche, cena en un restaurante modesto cercano al hotel donde éramos los únicos extranjeros y donde los dueños nos trataron muy bien y, con esa buena despedida, preparamos todo para el regreso a casa, al dia siguiente, desde el aeropuerto de Pisa.

Habíamos terminado nuestro viaje de una semana en Italia… o algo más… Su itinerario fue:

Día 1: Llegada a Nápoles (aeropuerto, noche en la ciudad)

Día 2: Visita a Pompeya y el volcán Vesubio

Día 3: A roma en tren. Visita Coliseo, Fontana de Trevi, etc.

Día 4: Roma. De las termas de los romanos a las catacumbas y el Foro

Día 5: Un día en el Vaticano (y castillo de Sant Angelo).

Día 6: A Florencia en tren. Visita Galería de la Academia, residencia de los Medicci, ponte Vecchio

Día 7: Florencia en una jornada.

Día 8: Pisa. Despedida y última noche en Italia.

 

4 thoughts

  1. Hola, voy a ir a ITALIA y me parece interesantes tus comentarios,sobre todo los que haces sobre los trenes, porque yo tambien voy a moverme allí en tren

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